martes, 10 de junio de 2014

Hoja 10.- Disculpa pública

Antes de seguir violando mas las letras, debo pedir una disculpa a cualquiera que lea esto.
Tengo unas faltas de ortografía ¡horribles!, admito que me ha tocado escribir palabras que jamás había escrito, pero que siempre usaba en mi vocablo.
Esto no es mas que la evidencia de que en esto de escribir soy un ignorante, pero no todo está perdido (creo).
Puedo aprender de esto y usar cada vez un vocablo mas amplio y sin cometer fallas garrafales.
Ahora que he admitido abiertamente mi estupidez, prosigo a la siguiente hoja de Clarisse (advertidos ya están).

Nota del autor: Cuando paso las hojas al blog, no lo escribo tal cual, le muevo alguna palabrita, le pongo acentos, corrijo las palabras, pero si, efectivamente, hay errores de ortografía demasiado obscenos...

Prosigue la hoja

¡A sus ordenes!

La publicidad es un fenómeno psicológico bastante interesante y con un gran beneficio, el dinero.
No recuerdo en que libro leí que "a la gente le puedes vender mierda con buena publicidad".
En lo personal se me hace algo bastante interesante, analizar los gustos e intereses de la gente, o mas bien ver la forma de que compren algo que no necesitan.
Pero yo vengo a escribir sobre algo en específico, la publicidad en la comida.
Debo confesar que soy una persona bastante ingenua con esta publicidad, mi mente se debilita cuando veo algún mensaje en el cual anuncian carne, postres y cualquier otra comida que no entre en esto (¿vegetales?).
A continuación voy a mencionar un par de productos con los que he caído ingenuamente y que ¡AÚN! escribiendo esto, sigo cayendo:

- Cereal krave: Consiste en un cereal que parece un cuadrito de chocolate con relleno cremosito de chocolate (¿?).
Con mucha ansiedad esperaba que compraran uno y al comerlo mi expresión fue: ¿y el relleno de chocolate? El cereal me lo terminé muy rápido, estaba demasiado grande el cuadro y venían muy pocos.

- Pizzas Hut: Un comercial te anuncia una pizza del tamaño de una llanta del metro, humeando de calientita, un queso casi hirviendo, una orilla vomitando relleno de queso y con tantos ingredientes que no reconoces la masa por ningún lado.
La realidad es la siguiente: La pizza grande es del tamaño de tu cara, la ves humeando pero no sabes si es efecto de la contaminación en México o por la moto de quien te la lleva a casa o si no se lavaron las manos, el queso mas inerte que un muerto, una orilla de masa con tanto queso que solo se ve con microscopio y con dos rebanadas de jamón y piña en toda la pizza, cabe mencionar que viene cortada en cuadros, no en el tradicional triángulo casi equilatero.
A todo esto, sabe muy bien.

- Brownies de chocolate... de Pizza Hut: ¿Pero que ven mis ojos? ¡Son edificios hechos de brownies! ¡Pero que grandes son! Pediré unos ahora mismo.
La triste realidad... parecen cubitos de hielo.

- Mantecadas bimbo rellenas de chocolate: Esto ya tiene algunos años, pero te los presentaban como si fuera mas chocolate que pan y que cuando los mordías escurría el chocolate.
Pero al tenerlos en mis manos fue deprimente y mas aún cuando los mordí... parecía el centro pan remojado con chocolate.

- Submarinos de zarzamora (la mas reciente): Cuando los vi quedé impresionado por el relleno: ¡Una capa de 2 cm de zarzamora y en medio relleno de crema!
En eso vino a mi mente todas las veces que he caído en esta farsa de los rellenos, pero pensé "bah, será una buena anécdota para las hojas de Clarisse" y ¡oh sorpresa! La mermelada era una tenue capita de un fluido rosa alrededor de la crema.
No apunté todas en las que he caído por que ya se me olvidó y dejé a un lado las veces que he visto algo en un cartel e inmediatamente lo he ido a comprar.
Una vez viendo "Dexter", un personaje sacó de su cajón un snickers y se lo comió... durante 2 semanas que vi la seria de este asesino, estuve comiendo aquel chocolate.
No se como le hacen para engañar a la gente, pero lo peor de todo es que sigo cayendo.
Mi mente es débil ante la publicidad de comida.

Opinión del autor: Me divertí mucho escribiendo este texto, recordar aquellos fraudes me hizo reír mucho.
Aunque actualmente si ya no caigo tanto en eso, ya veo el fraude rápidamente y no soy tan incrédulo.
Es un bonito texto que pondría entre mis favoritos.

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