Hoja 17.- Las mil y una embarazadas
Según relatos de mi abuela y madre, ahí por la época de 1980, la sexualidad era un tema tabú, por lo cual no era de sorprenderse que hubiera embarazos a cada rato, la falta de educación provocaba que las personas se comieran la torta antes del recreo.
Era normal que la mujer tuviese mas de seis hijos y el hombre tuviese mas de una mujer como amante (bueno... aún hoy en día).
Puedo entender el por qué de los embarazos constantes, de cierta forma está justificado.
Ahora, en el siglo XXI los tiempos son muy distintos a los de hace algunos años (aunque parece que la ignorancia ya es una constante universal) y mi mente no puede concebir un embarazo por falta de educación sexual.
Iré al grano, escribo esto por que parece que el embarazo se ha convertido en el último grito de la moda, no hay un solo día que no vea a una mujer embarazada, lo curioso del caso es que son chicas de 20 años para abajo, las de 21 o mas ya tienen uno o dos críos.
Por mi casa hay tres chicas embarazadas, de 19 o 18 años y una de 21 con dos chamacos.
Vaya que si la calentura es grande, el sexo es tan poderoso que puede hundir por completo la vida de alguien.
Un factor común es que estas chicas no estudian ni trabajan, no tienen algo mas interesante que hacer que andar satisfaciendo una necesidad natural de forma irresponsable, aún con toda la lluvia de información y condones gratis que prevalecen en estos días.
Y bueno... solo menciono a las chicas que he visto, ni que decir de los hombres que conozco y ya tienen sus chamaquitos.
Pero ¿por que escribo del embarazo como si fuera una desgracia?
He aquí un caso hipotético...
Yo, Carlitos, tengo una novia con la cual me la paso de conejito cojelon todo el tiempo.
Mi madre me mantiene, estudio la superior y a pesar de que llego a tener destellos de "brillantez" eso no significa que esté preparado para una vida independiente.
Un día mi chica me dice que no le ha bajado y yo me quedo con la sensación de haber escuchado algún canto satánico, nos hacemos la prueba de embarazo y resulta que voy a ser papá.
Dentro de este caso hipotético, planteo OTRO caso hipotético en el cual me hago responsable del niño o niña... o niños.
Primero, el estudiar se convertiría en un lindo sueño.
Segundo, me corren de la casa y tendré que trabajar para mantener a mi familia.
Estoy seguro en un 90% que el futuro me depara vivir con los papás de mi novia o con mi madre, siempre y cuando aporte dinero.
Puedo decirle adios a la escuela, a pasar tiempo con mis amigos, a disfrutar de una caminata nocturna, a gastarme el dinero en cosas que me gustan y algunos otros privilegios mas.
Cuando haya tenido a mi retoño, tendré que trabajar el resto de mi vida para cuidar mi querido sinónimo de calentura.
¿A que no es triste?
Para mi si, tengo muchos objetivos y la llegada de un hijo, a esta edad y en esta situación, sería la despedida de ellos. Tal vez los que lo hacen no tienen metas a cumplir.
Lo que se me hace curioso es como la naturaleza provee a la mayoría una especie de amor a los padres, que aún después de haberla cagado, dicen que su retoño es lo mejor que les ha pasado en la vida, no se si será resignación disfrazada de amor o de verdad ahí existe un amor que yo que no soy papá o mamá, no puedo entender.
No digo que esté mal, pero francamente en este momento no le puedo brindar atención y calidad de vida que me gustaría.
En los cuentos de "Las mil y una noches", Scherezada le cuenta al rey cada día una historia para entretenerlo y que no siga matando a las mujeres con las que se casa.
En el cuento llamado vida real, hay mil y una embarazadas por día y algunas veces el rey no mata a las mujeres con las que se acuesta, las va acumulando.
Termino con una pregunta: Una persona que no tiene madurez para cuidarse a si misma... ¿La tendrá para cuidar a otro ser?
Usemos la imaginación a nuestra conveniencia.
Opinión del autor: Una que otra frase por ahí que se repite mucho, es medio redundante el texto, solo un poco, nada exagerado que me haga detestarlo.
No se puede decir mucho.... es una realidad que cada día sigue multiplicandose.
Claro que quiero ser papá y formar mi familia, pero no bajo circunstancias tan penosas como las personas a las cuales me refiero en el texto.
Me alegro de mi observación.
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