Hoja 24.- El día que me salió un grano en la nariz.
No hace mucho tiempo me salió un grano en la nariz, era realmente horrible y me daba mucha pena.
Intenté solucionar el problema de la peor manera posible... exprimiendolo.
Fue una mala idea, terminó peor y me deje marcada la nariz, encima de que me lastime.
Como mi vanidad era (mas bien es) algo elevada, decidí taparlo con una cinta blanca, si bien no solucionaba el problema, lo ocultaba.
Muchos curiosos preguntaban sin saber que había, otros mas preguntaban pero ya sabían que había detrás.
Cuando llegué a mi casa, quité la cinta y ahí seguía el problema... si no le daba solución, tendría que seguir ocultandolo con una cinta que no me agradaba.
Así que me puse a investigar, quería una solución y la quería ¡YA!
Después de leer y escuchar varios métodos, decidí por untarme vitacilina y dormir, con la esperanza de que se quitaría.
Disminuyó su volumen al día siguiente, pero no se me quitó, aunque pensé "Si bien no se quito, hay una gran mejoría", así que ese día salí a la calle con vitacilina en la naríz.
Si me veía gracioso o ridículo, no me interesaba, jamás me ha importado la opinión de los demás, ellos no me quitarían mi grano.
Cuando llegué a mi casa, me miré al espejo y el grano había desaparecido como por arte de magia, fui tan feliz, valió la pena.
Con esta bonita analogía, aprendí que todos mis problemas emocionales se llaman "Un grano en la nariz".
Opinión del autor: Vaya que es una buena analogía de que debemos estar bien nosotros mismos antes que cualquier cosa.
Me agrada el texto bastante, no veo algo que me desagrade aquí, además sirvió para recordar como es que debo afrontar los problemas.
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